CAPÍTULO XXX: LOS VALLES DE PACHACÁMAC Y RÍMAC Y SUS ÍDOLOS

miércoles, 8 de mayo de 2013

Capítulo XXX: Los valles de Pachacámac y Rímac y sus ídolos.
Sujetado el Rey Chuquimancu y dada orden en el gobierno, leyes y costumbres que él y los suyos habían de guardar, pasaron los Incas a conquistar los valles de Pachacámac, Rímac, Chancay y Huaman, que los españoles llaman la Barranca, que todos estos seis valles poseía un señor poderoso llamado Cuismancu que también, como el pasado, presumía llamarse Rey, aunque entre los indios no hay este nombre Rey, sino otro semejante, que es Hatun Apu, que quiere decir el gran señor. Por que no sea menester repetirlo muchas veces, diremos aquí lo que en particular hay que decir del valle de Pachacámac y de otro valle llamado Rímac, al cual los españoles, corrompiendo el nombre, llaman Lima.
Es de saber que, como en otra parte hemos dicho y adelante diremos, y como lo escriben todos los historiadores, los Incas Reyes del Perú, con la lumbre natural que Dios les dio, alcanzaron que había un Hacedor de todas las cosas, al cual llamaron Pachacámac, que quiere decir: el hacedor y sustentador del universo. Esta doctrina salió primero de los Incas y se derramó por todos sus reinos, antes y después de conquistados.
Decían que era invisible y que no se dejaba ver y por esto no le hicieron templos ni sacrificios como al Sol, mas de adorarle interiormente con grandísima veneración, según las demostraciones exteriores que con la cabeza, ojos, brazos y cuerpo hacían cuando le nombraban. Esta doctrina, habiéndose derramado por fama, la admitieron todas aquellas naciones, unas después de conquistadas y otras antes; los que más en particular la admitieron antes que los Incas los sujetaran fueron los antecesores de este Rey Cuismancu, los cuales hicieron templo al Pachacámac y dieron el mismo nombre al valle donde lo fundaron, que en aquellos tiempos fue uno de los más principales que hubo en toda aquella costa. En el templo pusieron los yuncas sus ídolos, que eran figuras de peces, entre las cuales tenían también la figura de la zorra.
Este templo del Pachacámac fue solemnísimo en edificios y servicio, y uno solo en todo el Perú, donde los yuncas hacían muchos sacrificios de animales y de otras cosas, y algunos eran con sangre humana de hombres, mujeres y niños que mataban en sus mayores fiestas, como lo hacían otras muchas provincias antes que los Incas las conquistaran; y de Pachacámac no diremos aquí más, porque en el discurso de la historia, en su propio lugar, se añadirá lo que resta por decir.
El valle de Rímac está cuatro leguas al norte de Pachacámac. El nombre Rímac es participio de presente: quiere decir: el que habla. Llamaron así al valle por un ídolo que en él hubo en figura de hombre, que hablaba y respondía a lo que le preguntaban, como el oráculo de Apolo Délfico y otros muchos que hubo en la gentilidad antigua; y porque hablaba, le llamaban el que habla, y también al valle donde estaba.
Este ídolo tuvieron los yuncas en mucha veneración, y también los Incas después que ganaron aquel hermoso valle, donde fundaron los españoles la ciudad que llaman de los Reyes, por haberse fundado el día de la Aparición del Señor, cuando se mostró a la gentilidad. De manera que Rímac o Lima o la ciudad de los Reyes, todo es una misma cosa; tiene por armas tres coronas y una estrella.
Tenían el ídolo en un templo suntuoso, aunque no tanto como el de Pachacámac, donde iban y enviaban sus embajadores los señores del Perú a consultar las cosas que se les ofrecían de importancia. Los historiadores españoles confunden el templo de Rímac con el de Pachacámac y dicen que Pachacámac era el que, hablaba, y no hacen mención de Rímac; y este error, con otros muchos que en sus historias hay semejantes, nacen de no saber la propiedad de la lengua y de no dárseles mucho por la averiguación de las cosas, y también lo pudo causar la cercanía de los valles, que no hay más de cuatro leguas pequeñas del uno al otro, y ser ambos de un mismo señor. Y esto baste para noticia de lo que hubo en aquellos valles, y que el ídolo estuvo en Rímac y no en Pachacámac, con lo cual volveremos a tratar de la conquista de ellos.
Antes que el general Cápac Yupanqui llegase con su ejército al valle Pachacámac, envió, como lo había de costumbre, sus mensajeros al Rey Cuismancu, diciendo que obedeciese al Inca Pachacútec y lo tuviese por supremo señor, y guardase sus leyes y costumbres y adorase al Sol por principal dios y echase de sus templos y casas los ídolos que tenían; donde no, que se aprestase para la guerra, porque el Inca le había de sujetar por bien o por mal, de grado o por fuerza. 

Facebook Comments


0 comentarios:

Publicar un comentario